Desde la invención de la imprenta (a mediados del siglo XV), el número de obras publicadas aumentó considerablemente en comparación con la producción manuscrita, ya que tomaba menos tiempo y se publicaban más libros. Además, el número de lectores también aumentó notablemente, especialmente gracias a los pliegos sueltos, un sistema de difusión más económico al alcance de la mayoría de las clases sociales.
Así, muchos autores se beneficiaron de esta nueva red de difusión literaria, entre ellos Juan del Encina, un hombre que refleja el paso de la Edad Media a la temprana Edad Moderna y cuyos vestigios siguen rodeándonos hoy en día.
Conferencia de Paloma Andrés Pérez, residente, Investigadora predoctoral en literatura del siglo XVI. Universidad de Castilla La Mancha.